Cada semana
Basta un paño suave y seco. Retira el polvo sin frotar fuerte, en movimientos circulares. Evita las toallitas con alcohol: resecan la flor.
El cuero plena flor vive. Se suaviza, gana pátina y se matiza con el uso. Bien cuidado, atraviesa décadas y embellece.
Basta un paño suave y seco. Retira el polvo sin frotar fuerte, en movimientos circulares. Evita las toallitas con alcohol: resecan la flor.
Nutre el cuero con una crema incolora, en capa fina. Deja penetrar una hora y luego lustra. Esto aviva la profundidad del tono y evita la sequedad.
Seca sin frotar y deja secar al aire libre, lejos de una fuente de calor. Nunca secador ni radiador: el calor agrieta el cuero.
El sol directo prolongado, que decolora. Los productos con disolvente. Guardarlo en una bolsa de plástico, que ahoga la materia. Prefiere una bolsa de algodón.
Nuestros cueros se curten despacio, sin barniz opaco. Es lo que les permite suavizarse y tomar un tono más profundo con el tiempo. Una marca ligera en un cuero plena flor no es un defecto: es la huella de una vida. Suele atenuarse en unas semanas de uso.
Sí. Es la pátina. Las pieles curtidas al vegetal se oscurecen de forma natural con la luz y las manos. Es algo buscado: es lo que hace única tu pieza.
En una mancha grasa, aplica papel absorbente sin frotar y deja actuar unas horas. En una mancha de agua, seca y deja secar al aire: suele desaparecer al secarse.
Sí, un spray incoloro adecuado para cuero liso. Prueba siempre en una zona poco visible antes de tratar toda la pieza.
Evita frotar directamente sobre el grabado con un producto abrasivo. Una crema incolora aplicada con cuidado aviva el conjunto, grabado incluido.
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